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lunes, 23 de agosto de 2010

Embajada

Embajada que te encuentras en subida
¿dónde estabas cuando yo perdía la vida?
¿dónde estabas embajada, dónde estabas
cuando infiernos me ganaron la partida?

¿Y qué fue de tus apoyos naturales
cuando vimos encendida la reyerta?
¡Es que acaso sólo vale la estampida
cuando toda nuestra sangre se halla muerta!

Embajada que no bajas ni los humos
ni tus aires de soberbia belicosa;
y mantienes bien cerrada toda puerta
pues te crees más que humana, una diosa…

Cuando entiendas que eres sierva de emigrantes
y que debes de ayudar al desvalido
sólo entonces lucirás tan prodigiosa
cual la novia del que todo lo ha perdido.

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